miércoles, 19 de marzo de 2014

[Crónica] Concierto de Camel en Madrid

Camel en Madrid


Corría el año 1979 cuando yo, aún un niño, fui a a una de esas pequeñas tiendas de discos que en aquella época era fácil encontrar en casi cada barrio. Aquella tienda en concreto se llamaba "el búho atómico" y por el hecho de estar cerca de mi casa, era un lugar de frecuente visita por mi familia. Ese tipo de tiendas ya están prácticamente desaparecidas, pero sin duda alguna forman parte con cierta melancolía de la memoria de todos los amantes de la música que tenemos ya cierta "madurez".

En aquella tienda me presenté para comprarme la última novedad de Led Zeppelin; el disco "In through the out door". Yo volví todo contento a mi casa para disfrutar de mi última compra cuando descubro tristemente que el vinilo tiene una cierta ondulación bastante molesta que hacía que ciertas canciones se escucharan "borrachas". Por ese motivo decidí volver con mi hermano a la tienda a cambiar el disco y, tras ver que las demás unidades tenían el mismo defecto, nos vimos obligados a cambiarlo por otro. ¡¿Qué elijo?! ¡¿Qué me compro ahora?! Busca y busca encontramos un disco de Camel. "Oye, estos me parece que molan" dije yo - aunque no recuerdo si ya se usaba el verbo "molar" :-)
Decidido pues. El disco Rain dances va para casa.

¿Por qué he contado toda esta historia?
Pues simplemente para contar cómo empezó esta relación de amor con la música de Camel. ¡Un flechazo! 35 años después no sólo me siguen enamorando, sino que escucha tras escucha sigo descubriendo su obra una y otra vez. Cuando me pregunta la gente cómo son Camel (reconozcámoslo, no son conocidos por el gran público), ¿cómo lo podemos explicar? Es que Camel es... Camel es Camel.

Tras Rain Dances llegaron a casa con rapidez los demás álbumes disponibles hasta ese momento como Mirage, The snow goose, Moon madness, etc...
Las vicisitudes de la vida no me han permitido disfrutar de un concierto de Camel hasta el pasado lunes. He tenido que esperar 35 años para poder verlos en directo y ¡qué directo!

El Teatro Nuevo Apolo de Madrid es todo un lujazo como bien se merecían Camel en su regreso a Madrid después de 10 años. Asientos cómodos y buena visibilidad. Sonido espectacular. Nítido y bien equilibrado.

Un público que va llenando poco a poco todos los asientos hasta que repentinamente se apagan las luces y empieza el espectáculo. Puntuales a las 20:30.
Los músicos se colocan en sus lugares y toman los instrumentos. Andy Latimer se prepara ya la flauta cerca porque en breves minutos llegará Rhayader. Esto ya empieza, esto ya empieza, esto ya empieza. Arranca The Snow Goose tooooodo de un tirón. Qué vamos a decir a estas alturas sobre este increíble álbum que no sepáis los aficionados a Camel, al rock progresivo, o simplemente los amantes de la Música en mayúsculas. Un álbum conceptual y completamente instrumental inspirado en el relato homónimo de Paul Gallico.

Un público fantástico al que se le puede perdonar que durante los primeros minutos de gran emoción sus teléfonos móviles iluminaran casi más que los focos mientras grababan y fotografiaban. Por lo menos podían silenciar el sonidito "clac, clac, clac" de cada foto. A parte de esos breves primeros y comprensibles momentos, el público fue grandioso. Muy respetuoso en la escucha a la par que tremendamente emotivo en los aplausos, ovaciones y gritos hacia Andy, Colin y compañeros. En más de una ocasión el propio Andy se sintió algo paralizado y muy conmovido de tanto elogio. Creo que conseguimos transmitirle todo el cariño que sentimos por él, tanto a nivel humano por su gran lucha para conseguir sobrevivir a la dura enfermedad que lo tuvo alejado demasiados años de los escenarios, como por su música y talento. Esa lucha personal que lo ha hecho más fuerte que nunca, más apasionado si cabe por la música y por la vida. Esta gira de reaparición lo demuestra y así nos comentó desde el escenario, donde también tuvo sus palabras de recuerdo para su amigo y excompañero desaparecido Pete Bardens (aunque no lo nombrara directamente).

Pero volvamos al espectáculo. Sigue sonando The Snow Goose, que durará aproximadamente 50 minutos. Es el resultado de obvios cambios necesarios para el directo, pero también debido a los últimos retoques que se han aportado recientemente. Nuevas variaciones muy agradables e interesantes. Una interpretación fantástica de principio a fin con momentos estelares y de gran carga emotiva de todos los componentes, empezando por el propio Andy Latimer que acaparaba casi siempre el protagonismo de los focos en sus momentos más impetuosos con su guitarra o su flauta, donde él mismo disfrutaba tocando tanto como nosotros escuchándolo. Una batería fantástica y ligeramente más cañera respecto al estilo que imprimió en el original Andy Ward (al que considero uno de mis bateristas favoritos). Considero más que oportuno que Denis Clement aporte su propio estilo (¡y qué estilo!). Ton Scherpenzeel reaparece en escena con Camel sustituyendo durante la baja temporal (esperamos que se recupere pronto) de Guy Leblanc. Había ciertas dudas sobre él por la rápida incorporación, pero por mi parte debo decir que me llevé una muy buena impresión. Personalmente creo que tuvo momentazos enormes, como el solo de piano Fritha Alone en el que aún se me ponen los pelos de punta al recordarlo y que como todos sabemos se conecta con uno de los momentos más intensos del álbum; La Princesse perdue. Si la versión original es maravillosa, el directo es simplemente... bufff... no sé cómo describirlo. Y qué podemos decir de Colin Bass, el fiel y viejo amigo de Andy que, casi como queriendo pasar desapercibido en la sombra, conducía con su bajo a todo el conjunto. Grande, muy grande. Completaba el conjunto, en teclados y guitarras adicionales, Jason Hart.
Y así, después de unos 50 minutos, The Snow Goose llega a su fin, pero en realidad todos sabemos, que es solo el principio. Público en pie emocionadísimo, ovación enorme y descanso merecido de unos 20 minutos.

Camel en Madrid

Tras el descanso, todos sentados deprisa y callados porque se reanuda el espectáculo. Sorprendentemente, Denis Clement deja la batería y coge un bajo, Colin cambia a una guitarra acústica, al igual que Andy y empieza un Never Let Go semiacústico y lento que sorprende al público. Inicialmente pensé "¿pero esto qué es?" pero a los pocos segundos empecé a saborear y apreciar el cambio. Caray, qué forma de reinventarse. Aun así, para satisfacer a los más deseosos de la versión original, Denis volvió a la batería, mientras los demás componentes iban cambiando instrumento discretamente y el tema se remató con su estilo más rockero y auténtico. Formidable.
Pasamos a Song within a song en una gran versión algo más alargada pero muy fiel a su estilo original. Le siguió Echoes antes de pasar por el momento más relajado, que para mi gusto se alargó demasiado y que generó algo de bajón entre el público: The Hour Candle (A Song for My Father), Tell Me (me encantó) Watching the Bobbins. Personalmente, habría cambiado este último tema por un "Lunar Sea" (por pedir que no quede). Le siguieron el más alegre Fox Hill, con una gran interpretación vocal de Colin Bass y, para terminar, For Today, que en la versión en directo me gustó más que todas las veces que lo he escuchado.

Teóricamente aquí terminó el espectáculo y tras la despedida empezó el "oeeeee oe oe oeeeeee" del público. A los pocos instantes reaparecen y remate final: gloriosa interpretación de Lady Fantasy.

Durante la presentación de los músicos, muy breve, todos se llevaron su buena dosis de aplausos.
Cuando llegamos a Colin Bass parecía que no se podía gritar y aplaudir más fuerte, pero cuando el propio Colin dijo en español "El grande: Andy Latimer" descubrimos todos que siempre hay algo más de fuerza en cada uno de nosotros. De igual manera que su lucha personal consiguió hacerle renacer para ofrecernos este enorme espectáculo, todo el teatro tenía aún más fuerza para agradecer a Latimer su presencia en Madrid. El teatro se vino abajo.

En definitiva, me volví a casa con la sensación de haber transcurrido unos momentos únicos, de una emotividad difícil de superar. Latimer y sus compañeros supieron transmitir la pasión y el amor por la música de una manera entrañable. Esta gente no tiene glóbulos rojos en la sangre, en su lugar llevan corcheas, compases y acordes. Una comunión con el público como pocas veces se ve y una sensación de que siempre se puede ir más allá. El renacer de Camel es una realidad y algo me dice que tendremos cuerda para rato.

He esperado 35 años, pero la espera valió la pena.


10 comentarios:

  1. Excelente articulo. mis mas sinceras felicitaciones. yo tambien estuve alli.

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    1. Muchas gracias. Me alegro que te haya gustado y que asistieras al evento.

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  2. Me encanta hermanito. Sobre todo que lo disfrutaras tanto. Yo también me acuerdo de "el búho atómico", allí compré alguno de Silvio jeje

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  3. Muy buen resumido el concierto, gran crónica, yo sigo a Camel desde muy joven y he asistido a casi todas la giras en las que Camel han visitado España...Este era mi quinto concierto y tenía un nudo en el estómago que no se me quitó hasta que empezó a sonar la maravillosa flauta del gran Andy. Por lo demás, tengo que decir que, a sabiendas de que podía ser la última vez que viera a Camel en concierto, al igual de los presentes en el Teatro Apolo (qué maravilla en todos los sentidos), exprimí a tope, como si se tratara de las últimas gotas de un limón. Aunque la primera vez que estuvieron en Madrid, allá por el año 80-81, todos medio sentados en la pista polideportiva de un colegio madrileño, me quedé flipado, en cada concierto que he asistido, ha salido más contento que el anterior, sin dejar de ser todos EXCELENTES. El del 17 de marzo se me quedará grabado para siempre. Tú lo has resumido genialmente. Ojalá puedas volver a escribir otra crónica sobre Andy Latimer, y que yo pueda darte la razón. Un saludo y muchas felicidades por tu trabajo!!!

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    1. Wow. Gracias por leerlo y por tus palabras.
      Me alegro mucho de que te haya gustado. Recibir un comentario así de un Cameliano como tú es todo un placer.

      Espero que, como dices tú, podamos volver a coincidir lo más pronto posible.

      Muchas gracias

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    2. Seguro que vuelven a Madrid (si la salud de Andy sigue bien), pues la interacción público-grupo no la había visto en ninguna ocasión y con ningún grupo.
      Un saludo de un cameliano total!!!

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    3. Cameliano hasta las cejas, aunque los he visto 3 veces en directo en toda mi vida, sé que me he perdido un concierto irrepetible. Descripción de tu crónica que me parece más que auténica y me demuestra que esta es una banda, sin duda, de culto especial. ¡ Felicidades por la crónica y por la suerte de haberlos visto.. !

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    4. Tengo 50 tacos. Soy cameliano a muerte desde los 15 que conoci a camel por casualidad (tambien fui a la tienda de discos "a ver que habia" y descubri Breatless y desde entonces he cambiado mucho de estilis musicales pero camel se ha mantenido siempre en el primer lugar de mi "ranking" personal. He esperado 35 años para verles en directo.He ido desde Bilbao a Madrid. Fue algo inexplicable. Emocion dificilmente contenida. Otros 50 años admirando a esta inmensa banda!

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    5. El viaje Bilbao-Madrid-Bilbao valió la pena, ¿verdad? Tú también has esperado los mismos 35 años que yo. Además es como dices; Camel forma parte de esos géneros y esa calidad musicales que, aunque cambies de gustos, nunca dejará de enamorarte.

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  4. Mola mucho todo lo que has escrito, tu trabajo por ello y tu paciencia. yo no puedo esperar tanto para un concierto de los Auryn!! ;)
    I12
    P.D.: No has comentado nada de mí sobre el bajo ni la flauta!!! :))))))))))))))

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